Villa Ayantam: sostenibilidad residencial en otro nivel

Villa Ayantam, en Marbella, es una de esas obras que no destacan solo por lo que se ve, sino por cómo están resueltas las decisiones detrás.
Su calificación BREEAM Excepcional, que alcanzó un 92,16% en el certificado final tras obtener un 89,25% en fase de diseño, sitúa la vivienda en un nivel poco habitual dentro del sector residencial en España. En la evaluación ambiental del proyecto ha participado ZEROCEM.

Más allá del dato, el caso resulta interesante porque refleja una forma de trabajar cada vez más relevante dentro del sector: integrar criterios ambientales desde las primeras fases del proyecto y mantener esa coherencia técnica durante todo el desarrollo de la obra.

Cuando los datos sostienen el resultado

Alcanzar este nivel en certificación no responde a una única solución concreta, sino a una suma de decisiones coordinadas entre arquitectura, ingeniería, construcción y evaluación ambiental.

En proyectos de este tipo, el resultado final depende en gran medida de cómo se conectan entre sí aspectos que muchas veces se analizan de forma separada:

  • implantación y orientación de la vivienda
  • estrategias bioclimáticas
  • selección de materiales
  • comportamiento energético
  • ventilación y calidad ambiental interior
  • gestión del agua
  • control de la ejecución

Es precisamente esa visión conjunta la que permite que la sostenibilidad deje de ser una capa añadida al final del proceso y pase a formar parte de la lógica del propio edificio.

Tal como recoge el esquema de certificación en los Premios BREEAM ES, Villa Ayantam alcanza reducciones muy significativas en demanda energética, consumo y emisiones, posicionándose en un rango poco habitual dentro del ámbito residencial.

Más allá de la eficiencia energética

Aunque gran parte de la conversación sobre sostenibilidad suele centrarse en el consumo energético, este tipo de certificaciones evalúan muchos más factores.

En el caso de Villa Ayantam, el enfoque incorpora también aspectos relacionados con:

  • confort térmico
  • calidad del aire interior
  • iluminación natural
  • consumo de agua
  • impacto ambiental de materiales
  • comportamiento global de la vivienda durante su ciclo de vida

Esto es importante porque el comportamiento ambiental de un edificio no depende únicamente de incorporar tecnología eficiente, sino de cómo todas las decisiones funcionan de forma coordinada.

La sostenibilidad real rara vez se resuelve con un único elemento visible.
Normalmente tiene más que ver con la coherencia técnica acumulada durante todo el proceso.

De la exigencia técnica a la visibilidad

A partir de esa base técnica, el caso ha ido ganando recorrido en distintos ámbitos del sector.

En el plano institucional, Villa Ayantam ha sido recogida como caso de estudio en BUILD UP, la plataforma europea especializada en edificación sostenible, donde se presenta como referencia en sostenibilidad residencial por su combinación de diseño bioclimático, eficiencia energética y certificación ambiental.

Medios especializados como Construible han puesto el foco en aspectos concretos del comportamiento del edificio, como la calidad ambiental interior o los sistemas de ventilación de alta eficiencia.

Por su parte, análisis como el publicado por Schneider Electric abordan la vivienda desde la integración entre arquitectura, tecnología y gestión energética.

Lo interesante es que cada publicación observa el mismo caso desde perspectivas distintas, pero todas coinciden en algo: el interés generado por el proyecto no se apoya únicamente en la estética o la ubicación de la vivienda, sino en los resultados técnicos que hay detrás.

Cómo se traduce fuera del ámbito técnico

Cuando el caso llega a medios generalistas, el lenguaje cambia, pero el fondo se mantiene.

Publicaciones como Cadena SER o El Confidencial trasladan el proyecto a conceptos más amplios, como eficiencia o sostenibilidad en términos generales.

Otros medios como Andalucía Económica o La Razón lo sitúan además dentro del contexto del mercado residencial de alto nivel.

Es una adaptación lógica: lo técnico se simplifica para hacerlo comprensible.
Pero lo relevante es que ese mensaje tiene detrás una base medible y contrastable.

El papel de la evaluación ambiental

En este tipo de desarrollos, la certificación no funciona como un trámite aislado que aparece al final de la obra.
Su utilidad real está en acompañar el proceso completo.

La evaluación ambiental bajo esquemas como BREEAM permite integrar criterios de sostenibilidad desde fases tempranas, ayudando a que las decisiones de diseño, materiales y construcción mantengan coherencia con los objetivos planteados inicialmente.

Eso implica trabajar sobre documentación técnica, comportamiento previsto del edificio, soluciones constructivas, trazabilidad de materiales y control de ejecución.

En el caso de Villa Ayantam, este enfoque ha permitido alinear planteamiento, desarrollo y resultado final, evitando desviaciones y reforzando la consistencia del proyecto durante todo el proceso.

Lejos de perder ambición durante la ejecución, como ocurre en muchos desarrollos, el proyecto incorporó mejoras adicionales en fases finales de obra que permitieron elevar todavía más la puntuación obtenida inicialmente en diseño.

Un reflejo de hacia dónde se mueve el sector

Más allá de su presencia en distintos medios, Villa Ayantam refleja una tendencia cada vez más clara dentro de la edificación residencial.

La sostenibilidad ya no se plantea únicamente como un valor añadido asociado a imagen o posicionamiento, sino como una cuestión directamente vinculada al comportamiento real de los edificios.

Cada vez existe una mayor exigencia sobre:

  • consumo energético
  • emisiones
  • trazabilidad de materiales
  • confort interior
  • eficiencia en el uso del agua
  • impacto ambiental durante el ciclo de vida del edificio

Y, al mismo tiempo, aumenta la necesidad de que esos resultados puedan medirse y verificarse de forma objetiva.

En ese contexto, proyectos como Villa Ayantam ayudan a visualizar cómo la integración temprana de criterios ambientales condiciona de forma directa el resultado final de la obra.

No se trata únicamente de alcanzar una certificación concreta, sino de desarrollar edificios capaces de responder a estándares técnicos cada vez más exigentes y a una forma diferente de entender la construcción residencial.



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