29 Jun Edificio Carreras Sevilla: un centro logístico en Dos Hermanas diseñado con criterios BREEAM
El proyecto, asesorado por ZEROCEM, integra criterios de eficiencia energética, producción renovable, gestión del agua, materiales, residuos y monitorización desde fase de diseño.
El centro logístico Carreras Sevilla, destinado a Carreras Grupo Logístico, se ubica en Dos Hermanas, Sevilla, dentro de un entorno industrial vinculado a la actividad logística.
El proyecto corresponde a una obra nueva de centro logístico desarrollada bajo el esquema BREEAM ES Nueva Construcción 2015.
ZEROCEM participa en el proyecto como asesor BREEAM ES, acompañando la integración de criterios ambientales desde las primeras fases de definición del edificio.
Sostenibilidad aplicada a la operación logística
En un centro logístico, la sostenibilidad debe responder a una realidad muy concreta: edificios de gran superficie, actividad operativa intensa, necesidades de almacenamiento, consumo energético, gestión de agua, movilidad, residuos y mantenimiento.
Por eso, la certificación BREEAM aporta valor cuando permite ordenar todas esas decisiones desde el diseño, antes de que el edificio entre en funcionamiento.
En Carreras Sevilla, la estrategia se apoya en varias líneas complementarias: reducir la demanda del edificio, incorporar producción renovable, mejorar la gestión del agua, seleccionar materiales con criterios responsables, planificar los residuos y preparar el activo para una operación más controlada una vez esté ocupado.
Energía: reducir demanda y producir mejor
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su planteamiento energético.
El diseño incorpora medidas orientadas a reducir la demanda del edificio y limitar el consumo de energía primaria no renovable respecto a un edificio convencional. La envolvente térmica, los sistemas de control, la iluminación eficiente y la producción fotovoltaica forman parte de esa estrategia.
El proyecto plantea la instalación de paneles solares para cubrir una parte muy significativa de la demanda energética del edificio y mejorar su comportamiento ambiental desde la fase de diseño.
También se ha estudiado la envolvente térmica para reducir las necesidades de climatización y favorecer un funcionamiento más eficiente. La iluminación interior y exterior se proyecta con tecnología LED y sistemas de control vinculados a la gestión del edificio.
En un activo logístico, este enfoque resulta especialmente importante. No basta con incorporar equipos eficientes de forma aislada; el edificio debe estar preparado para operar con menores consumos y con capacidad de seguimiento.
Monitorización para gestionar mejor el edificio
El proyecto prevé recursos de monitorización orientados a conocer mejor el funcionamiento del edificio una vez esté en uso.
Este punto es especialmente relevante en logística. Un edificio de estas características no solo debe diseñarse bien: debe poder medirse.
La monitorización permite controlar consumos, ajustar el funcionamiento de las instalaciones y detectar posibles desviaciones. En activos logísticos, donde la operación puede condicionar de forma significativa el comportamiento ambiental, disponer de datos es una herramienta de gestión, no un elemento accesorio.
Agua: eficiencia, control y aprovechamiento de recursos
El diseño de los sistemas del edificio busca reducir el consumo de agua potable y mejorar el control sobre este recurso.
El proyecto incorpora aparatos sanitarios eficientes, sistemas de medición y soluciones orientadas a detectar usos anómalos o posibles fugas. También contempla el aprovechamiento de agua no potable para determinados usos del edificio, reforzando una gestión más responsable del recurso hídrico.
En las zonas exteriores, la selección de especies vegetales adaptadas al clima local permite reducir las necesidades de riego y mejorar la integración ambiental del conjunto.
En centros logísticos, donde las superficies exteriores y las necesidades operativas pueden ser relevantes, la gestión del agua debe abordarse desde el diseño y no como una corrección posterior.
Materiales pensados para reducir impactos y alargar la vida útil
La estrategia de materiales se apoya en criterios de aprovisionamiento responsable, durabilidad y reducción de impactos asociados al ciclo de vida del edificio.
El proyecto incorpora la selección de materiales con criterios ambientales y certificados de origen responsable, especialmente en aquellos elementos expuestos a un uso más intenso o a mayor riesgo de deterioro.
En un centro logístico, esta decisión tiene una lectura práctica: cuanto mayor es la durabilidad de los elementos sometidos a actividad operativa, menor es la necesidad de sustituciones futuras y menor el impacto asociado al mantenimiento, la reposición y la reparación.
La sostenibilidad, en este caso, no se entiende solo desde la elección inicial de materiales, sino desde su comportamiento esperado a lo largo del tiempo.
Residuos: construcción y futura operación
El proyecto incorpora medidas orientadas a reducir la generación de residuos y favorecer su valorización durante la fase de construcción.
También contempla la gestión de residuos en la futura operación del edificio, con espacios y criterios que faciliten la separación y el tratamiento adecuado de las distintas fracciones.
Esta parte es especialmente relevante en activos logísticos, donde la escala del edificio y la intensidad de uso pueden multiplicar el impacto de una gestión deficiente.
Planificar los residuos desde el diseño permite evitar soluciones improvisadas y preparar el edificio para una operación más ordenada.
Salud, bienestar y condiciones interiores
Aunque se trata de un centro logístico, el proyecto también incorpora medidas orientadas al bienestar de las personas usuarias.
La iluminación eficiente, el control de las condiciones interiores, la ventilación, la selección de materiales con menores emisiones y la accesibilidad forman parte de una lectura más completa del edificio.
En este tipo de activos, el bienestar no se limita a las zonas de oficina. También afecta a la forma en que se organiza el uso del edificio, las condiciones de trabajo, la calidad ambiental interior y la facilidad de desplazamiento dentro del inmueble.
Un centro logístico eficiente debe ser también un espacio seguro, funcional y adecuado para quienes lo utilizan cada día.
Ecología, escorrentía y prevención de impactos
El proyecto incorpora criterios vinculados a la gestión responsable del entorno, la reducción de impactos ambientales y el control de posibles riesgos asociados a la operación del edificio.
Entre las medidas previstas se incluyen soluciones para mejorar las zonas exteriores, gestionar adecuadamente la escorrentía, reducir la contaminación lumínica y prevenir posibles afecciones vinculadas al funcionamiento del activo.
En logística, estos aspectos son especialmente importantes porque el edificio no puede evaluarse solo desde su interior. Su relación con la parcela, las superficies exteriores, el agua de lluvia, la iluminación y las instalaciones técnicas también forma parte de su desempeño ambiental.
Movilidad adaptada a un entorno industrial
La movilidad en un centro logístico está condicionada por la localización, la actividad y las necesidades operativas del edificio.
Por eso, las medidas deben ser realistas y adaptadas al contexto. En Carreras Sevilla, el proyecto incorpora criterios orientados a favorecer alternativas de menor impacto, incluyendo previsión para vehículos eléctricos, uso compartido de vehículos y una dotación de aparcamiento ajustada al funcionamiento del edificio.
En entornos industriales, la sostenibilidad en movilidad no siempre puede abordarse con las mismas soluciones que en un edificio urbano de oficinas. La clave está en identificar qué medidas son viables y pueden mantenerse en el tiempo.
Un centro logístico diseñado para medir y mejorar
Carreras Sevilla muestra cómo un centro logístico puede incorporar criterios ambientales desde fase de diseño sin perder de vista su función principal: operar de forma eficiente.
El proyecto combina reducción de demanda energética, producción renovable, monitorización, eficiencia hídrica, selección responsable de materiales, gestión de residuos, control de escorrentías, reducción de contaminación lumínica y medidas de movilidad adaptadas al entorno.
Para ZEROCEM, este tipo de proyectos refuerzan una línea de trabajo centrada en activos logísticos donde la sostenibilidad debe ser técnica, medible y útil para la operación futura del edificio.
En logística, el valor no está en añadir sostenibilidad como un mensaje. Está en diseñar edificios capaces de consumir menos, durar más, gestionarse mejor y ofrecer información útil para seguir mejorando cuando estén en uso.